El relato

Mi nombre es Pepe Sánchez Vigara, siempre fui un chaval gordito y creo que simpaticote. Nací en Puertollano, una ciudad industrial de provincias, algo alejada del mundo de las tendencias. El primer cacharro tecnológico que apareció en mis manos fue una calculadora ‘Texas Instruments’. Muy pronto la utilicé para darle la vuelta e intentar escribir mi nombre. Ya por 1984, no me pregunten cómo pero conseguí que mi madre me comprara un Spectrum Plus con el que pasé tardes enteras de aburrimiento: teclear LoaD”” descargar la cinta y empezaba la espera, cinco minutos después de un ruido espantoso el jueguecito tenia un avatar superpixelado que no cumplía con la expectativa de las carátulas ¡toma ya!. Nunca entendí a ese ordenador y él a mi tampoco.

El primer profe de informática fue Félix, en el Instituto Dámaso Alonso, con él accedí a mi primera ‘pantalla de fósforo verde’ o monitor monocromo, creo recordar que era un Amstrad 128 o algo así. Con el color lejano, aprendí mis primeros pinitos en programación, ¡que cosas!. Comprobé cómo con los ordenadores para sumar 2 y 2 había que escribir un montón de palabras raras en un idioma muy lejano para los que aprendíamos francés: el inglés. Me seguía aburriendo y seguí con lo mío: el teatro y las sociales.

Me fui ya en AVE a la Universidad, allá por 1992, donde saqué partido a ese empeño que tuvo mi madre de enseñarme mecanografía. Llevando pocos días en Madrid, realicé mi primera visita a la sala de ordenadores, el ‘Aula Tecnológica’ de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complu, había más de 10 ordenadores para 2.000 alumnos y siempre estaba uno libre. En ese lugar pasé muchas horas delante de una pantalla negra y blanca manejando el Wordperfect 4.0 un procesador de textos con el que copiaba apuntes o escribía trabajos y trabajos, para mí y para mis compañeros, a un módico precio claro, había que sobrevivir. Hice mi primer trabajo, diseñé mi primer logotipo, hice el guión de mi propio programa de radio…

¿Sólo? No, con amigos SI.

Además de pasar por una facultad como aquella, tuve la suerte de convivir con estudiantes de ramas muy diversas y más técnicas que la mía: Javi aeronáutico, Rafa teleco, Pepe y Mario matemáticos, Miguel informático… Así mi primer ordenador de verdad, un Pentium III, entró a nuestro piso de estudiantes del barrio de Tetuán, y como es lógico en semejante selva, no duró ni una hora sin desmontar (¡¡ojo¡¡ que el coste de un ordenador de estos en el 1994 podría quitar el sueño).

Pasé noches viendo, observando y escuchando galimatías de puros frikis, Rafa y Javi, mis compañeros, y juntos diseñamos un reloj de ajedrez, conectamos miles de circuitos, ayudé a todo tipo de inventos que se nos ocurrían y, también, a sacar adelante sus proyectos de carrera, je je SI, la mecanografía 😉 Aprendí mucho de verdad.

Llegó la primera entrevista de trabajo en medio del doctorado, allá por 1998 y como debia ser en la época, mediante una ETT llegué a AC NIELSEN. No recuerdo el nombre de quien me hizo la entrevista, mi futuro jefe, pero era algo mayor que yo, no mucho. Fue en un edificio grande, ese de cristales verdes que hay en la M-30 junto a Las Ventas y estuvo fantástica, en mi curriculum puse todo lo que sabía hacer con esas máquinas infernales – los ordenadores -, ya estaba en marcha Windows con el Word, Excel, Access… A mi futuro jefe, matemático y programador, le pareció curioso que un Licenciado en Políticas le explicara para qué servían esos programas de forma sencilla. Fue claro, su empresa -una multinacional americana de estudios de mercado- tenía la política de emplear a Licenciados en cualquier puesto y en mi caso sería para ‘Auxiliar en un Departamento de Estadística’. Estos ya sabían eso de ahorrar costes laborales. También me preguntó que tal se me daba al fútbito, necesitaban defensas aguerridos.

Con muchas ganas le dije que sí, al día siguiente entré a un departamento con cuatro matemáticos y cuatro auxiliares, lo primero que me pusieron en la mesa fue un manual de programación de esos gordos, muy gordos. Durante un año fui un ‘pantalla verde’, nombre que daban a quienes programaban SQL, en terminales de fósforo verde, consultas sobre las base de datos de los paneles de consumidores más grandes que existen en España.

Acudí a la llamada del terruño, donde vivo desde hace más de doce años y trabajo en el Ayuntamiento de mi ciudad, del cual soy Sociólogo. Durante todo ese tiempo me he formado y especializado en comunicación y organización; he sido copartícipe y, en momentos, responsable técnico de la modernización tecnológica de mi organización y de la ciudad, lo que significa en la práctica: participar en la reorganización de los sistemas de comunicación de la ciudad, desde su diseño hasta su puesta en marcha.

He tenido mucha suerte de adquirir aprendizaje de un excelente equipo de personas, entre ellos de Enrique y Miguel. Hemos compartido los inicios de la evolución tecnológica local, hemos participado en muchos primeros intentos: Diseñar y desarrollar la primera aplicación con desarrollo web del Padrón de Habitantes, el primer portal de contenidos del Ayuntamiento de Puertollano y sucesivas actualizaciones, el primer intento por implantar la Ley 07/2007 de Tramitación Electrónica, etc. También he participado de reuniones especializadas y diversas experiencias con Ministerios, Consejerías, otras Administraciones Locales o con los más importantes proveedores tecnológicos.

Allá por el 2008 puse en marcha la que probablemente puede ser la primera experiencia local en Redes Sociales de Castilla-La Mancha, tras llegar de un curso de Comunicación en Internet, cree el perfil facebook del Observatorio de la Ciudad, un perfil institucional con más de 2.500 amigos.

Toca hablar de Laura

Todo adquiere más sentido si cabe, al hablar de mi compañera, Laura, que finalizó sus estudios casi llevando a nuestro hijo a las últimas clases convirtiéndose en Diseñadora Gráfica, experta en comunicación y multimedia. Ella transformo mi punto de vista tecnológico acercándolo a la versión más vistosa de la tecnología. Pronto lideró uno de los proyectos que un grupo de jóvenes teníamos en la cabeza, de ahí surgió ‘Diseña Consultores Creativos’, una empresa que reunió amigos, primero a la mesa y después al trabajo, donde se hizo de todo, desde películas hasta un sistema cartográfico de la fibra óptica del país. Con algún traspíes y mucha energía llegó a participar en el desarrollo tecnológico de varias grandes empresas de España y, también, de Administraciones punteras. Un invento que finalizó por las ganas de volar de sus fundadores.

Laura vuela para realizar lo que más le gusta: crear sin parar, aprender y enseñar, y uno de sus sueños se ha hecho realidad en La casa de Goa, allí quiere estar a la vanguardia de la creatividad y la formación en mi ciudad.

Con ella, he sido papá dos veces durante el periodo que ha cambiado la palabra usuario por un nuevo modo de entender la tecnología, definido por otro palabro impronunciable para uno de provincias: la usabilidad. Nos han descubierto Apple, Mac, los primeros móviles, los smartphones o teléfono inteligente, el IPhone y su IOS, el IPad o la tablet y Android

Y mi hijos crecen y les encanta el IPad, mirar mi Wasahp, pronto mi Line, ya me piden la clave del teléfono. Y constato con ellos que de golpe nos han puesto al alcance de un dedo la más avanzada tecnología de comunicación e información de la historia, como si fuese una simple calculadora. ¡Que dices! Más sencilla e intuitiva (otro palabro), toda una herramienta para ver, interactuar, hacerse entender, participar, escuchar y porque no influir en muchísimas personas, ¿de verdad que esto no es el paradigma de un sociólogo?

Lo mejor de todo es crecer al ritmo de la tecnología

He buscado soluciones, fracasado y acertado, siempre en fase experimental, partiendo de pocos ejemplos, descubriendo y descubriendo, abriendo las máquinas y luego cerrándolas. Aprendiendo un lenguaje y luego olvidándolo. Sin complejos, porque la tecnología es eso, evolución, un no parar, un ensayo error continúo, cumplir objetivos y volverlos a cambiar. Nadie sabe hoy lo que va a pasar mañana, quién diga lo contrario miente y no sabe lo que dice. ‘Si esto funciona no lo toques’, no es mi lema. Si hay una mejor forma de hacerlo vamos a ello, en esto no se puede ser conservador.

2. No dejes de aprender nunca. 😉 Para eso estamos. Lo dicho soy Pepe Sánchez Vigara, sociólogo y tutor TIC

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